Una de las principales ventajas de estas impresoras es su capacidad para reproducir los detalles más finos, lo que las hace ideales para la fabricación de joyería, prótesis dentales, figuras y prototipos. También cabe destacar que son capaces de lograr una calidad de superficie significativamente superior en comparación con las impresoras FDM tradicionales.
Sin embargo, estas impresoras requieren cuidados y conocimientos específicos: tras la impresión, los objetos deben lavarse en alcohol isopropílico para eliminar los restos de resina y, posteriormente, someterse a un curado adicional con luz ultravioleta para su endurecimiento final. Además, es importante seguir las medidas de seguridad al trabajar con resinas, ya que pueden ser tóxicas en estado líquido.
En general, las impresoras 3D de resina ofrecen una alta calidad de impresión y nivel de detalle, lo que las convierte en herramientas indispensables en muchos sectores profesionales.


